Cafeterías en Madrid

Cafeterías en Madrid

No hay nada mejor en Madrid, que sentarse en una de sus cafeterías, pedir un cortado, un café con leche o un sólo, y dejar que el mundo gire mientras lo tomas.

Dada la gran oferta de cafés de la capital, hoy vamos a recomendarles concretamente tres de ellos. Hay muchos más, desde luego, pero éstos tres son de los más famosos, y además son muy céntricos.

• Café del Círculo de Bellas Artes

Más conocido como La Pecera, por sus amplios ventanales, este café se encuentra en el edificio del Círculo de Bellas Artes, en la entrada principal.

Tranquilo, espacioso, bellamente decorado a la manera de 1920 y fantásticamente iluminado. Mientras tomamos un café, podremos gozar de la vista a la calle Alcalá.

Si no se es miembro del club, hay que pagar una pequeña cantidad a la entrada -la consumición va aparte-. Pero vale la pena. Sus platos, si se quiere comer allí, son una mezcla entre la cocina española y la portuguesa. En verano, La Pecera luce terrazas que son de libre acceso para todos. Si deseas ir, lo encontrarás en la Calle Alcalá, 42.

• Café del Foro

Con más de 15 años de historia, el Café del Foro es uno de los más entretenidos de Madrid, y un lugar siempre de moda. Por él han debutado una larga serie de artistas que han saltado a la fama. Ofrece música en vivo y espectáculos varios, justo después de media noche. Es un local primordialmente de tipo nocturno.

Abre a las 7 de la tarde hasta la madrugada. Ya sabes, si te apetece un cortado y algo más, pásate por allí. Lo encontrarás en la calle de San Andrés, 38.

• Café Central

Si eres fan de la música jazz, este es tu sitio. No hay mejor lugar para pasar la tarde o la noche que este local. Durante el día, se puede disfrutar de un buen café, pero si esperas y te quedas hasta después de las 10 de la noche, podrás disfrutar de actuaciones en vivo. Y algunas de ellas, de grandes artistas.

El Café Central se encuentra en la Plaza del Ángel, 10, cerca de la parada de metro de Antón Martín.

Cafeterías para pasar las frías tardes de Madrid

¿Tarde lluviosa?, ¿cansado tras un día duro y con ganas de sentarte en una buena cafetería a dejar pasar el rato? Con la entrada del otoño en todo su esplendor en las calles de la ciudad y la llegada del frío y la lluvia, te enseñamos algunos de los cafés que más nos gustan de Madrid para pasar resguardados las frías tardes de la capital.

Hoy hemos hecho una selección con los que más nos gustan. Este es el resultado de nuestra lista personal, pero nos gustaría que tu nos contaras cuales prefieres tú.

Dicen que por lo visto, la tradición de echar la tarde alrededor de un chocolate con churros esta cayendo en desuso. Sin embargo, basta echar un vistazo a las chocolaterías de toda la ciudad para comprobar que esta costumbre sigue siendo un buen plan para las tardes de frío. A nosotros, nos gusta hacerlo sobre todo en un lugar ya clásico para cualquier madrileño experimentado, San Ginés (Pasadizo de San Ginés, 5) que lleva sirviendo el chocolate más castizo desde 1894.

Escondido en un callejón perdido en pleno centro de la ciudad, este espacio mítico puede presumir de haber sobrevivido a todas las modas gastronómicas durante años. Cada día llena su reducido espacio desde las7 de la mañana hasta última hora de la tarde.

No muy lejos de nuestra primera parada, la chocolatería San Miguel (Plaza del Conde Miranda, 4) también cuenta con el honor de haber endulzado muchas tardes a todo aquel que pasase por allí, y es que ellos además ofrecen la posibilidad de llevarte el encargo a casa.

Hay mil motivos para caer en la tentación del chocolate con churros, que siempre es un placer. Pero no es lo único, ni mucho menos que se puede tomar en esas tardes invernales. A nosotros también nos gusta el Café del Nuncio (Segovia, 9), bohemio como pocos en la ciudad, para esos días de estrésen los que te entra mono de calma y silencio y necesitas desconectar del ruido de la gran ciudad. Pues eso, ideal para esconderse en esos días que se hacen tan largos y disfrutar de un café desde sus mesas asomadas a a ventana.

Por último, te sugerimos el Van Gogh café, junto al Intercambiador de Moncloa.

El Café Gijón en Madrid

Aquella tarde triste de diciembre no había mucha gente. En Madrid hacía mucho frío, y todo el mundo corría bajo la alargada sombra de sus paraguas. Andábamos por el Paseo de Recoletos y entramos casi de casualidad. Quizás en su más de cien años de historia muchos habrán sidolos llamados por el mismo destino que nosotros a entrar en el Café Gijón.

Desde que abriera sus puertas en 1888, el Café Gijón de Madrid ha sido escenario de muchas tardes no tan tristes como la mía, pero sí quizás igual de bohemias. Escritores, intelectuales, cineastas, filósofos… mil y una historias que yacen a nuestros pies. Los mismos pasos que llevaron a tomar café a Cela, Galdós, Buero Vallejo o Ramón y Cajal entre otros.

Café de tertulia, café de amigos, un café abierto a finales del siglo XIX, cuando la moda de los cafés empapaba todo Madrid, casi tanto como la lluvia que seguía cayendo a través de los cristales. Fue la época en la que lo frecuentaron Ramón y Cajal, Pérez Galdós o Valle Inclán.

Fueron pasando los años y los intelectuales por sus mesas. Lorca, Celia Gámez, Jardiel Poncela… Hoy es un lugar emblemático para los amantes de la literatura. Sentarse en el Café Gijón a tomar un café es una apuesta personal que siempre había querido hacer.

Hoy en día se puede hasta comer en el Café Gijón. Hay paellas de mariscos, arroz con bogavantes, merluzas a la sidra… En verano da gusto acercarse hasta la terraza que da al mismo Paseo de Recoletos. Eso sí, al ser un lugar demasiado turístico, los precios de las comidas y el café andan un poco por las nubes. Es el gusto de comer en el mismo lugar que lo hicieran personajes tan ilustres.

Quizás con el tiempo ha cambiado bastante. No me imagino que este Café Gijón que veo ahora sea el que en su momento disfrutaran los grandes artistas que vivieron en la Españade finales del XIX. Sin embargo, ¿porqué no pasar a tomar un café y degustar el sabor de lo viejo y aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor?

Café Comercial de Madrid

Resulta inevitable pensar en El Comercial cuando Mario Camus, en la película La Colmena, recrea el ambiente de un café de la postguerra: literatos venidos a menos que desgranan sus horas preparándose para participar en los “juegos florares” que se convocaban en la época; frustradas señoritas de provecta edad que ahogan su frustración en un café y en los cigarrillos que compran sueltos al cerillero del local, un buen hombre conocedor de las debilidades de los parroquianos y que atempera, como puede, la mala entraña que la dueña proyecta contra los más débiles… La película está basada en la obra homónima de Camilo José Cela y, aunque tal vez solo sea una leyenda urbana, merece la pena creer que fue El Comercial uno de los escenarios de la genial novela costumbrista, en la que Cela hace un descarnado retrato de la sociedad española de los años 40/50.

Al Café Comercial, abierto en marzo de 1887 en la Glorieta de Bilbao, asistía una clientela variopinta: intelectuales, políticos, cómicos e incluso periodistas y culturetas del momento que pasaban su tiempo entre el café, el licor y las tertulias. El local, pionero al introducir entre sus actividades música y baile, apenas ha sufrido reformas y mantiene la decoración y estética de sus inicios.

A lo largo del tiempo han sido asiduos del Comercial Blas de Otero, Gabriel Celaya, Gloria Fuertes, José Hierro, José Manuel Caballero Bonald o Ángel González. En la actualidad, Luis García Montero, Ana Rosetti, Arturo Pérez-Reverte frecuentan sus veladores y acuden al Rincón de don Antonio, homenaje a Antonio Machado, donde cada viernes se presenta un libro de poesía.

Café Barbieri

Otro de los cafés que pervive desde los inicios del siglo XX es el Café de Barbieri, que mantiene el mismo aspecto y el aire indiscutiblemente bohemio de sus inicios. En la plaza de Lavapiés, justo en el chaflán que forman la calle Ave María y la Travesía dela Primavera, en 1902 se abrió al público un amplio local de altos techos con molduras alegóricas, divanes de terciopelo, espejos en las paredes, grandes cristaleras emplomadas desde las que se ve toda la plaza… El Barbieri fue uno de los primeros establecimientos de Madrid que sirvió comida a domicilio, aunque en demasiadas ocasiones el encargado tenía que denunciar a algún parroquiano que se olvidaba de devolver el servicio que, al poco, aparecía a la venta en algún puesto del cercano Rastro.

Hoy el café mantiene el mismo aspecto bohemio de sus inicios y casi los mismos hábitos: buen café a primera de la tarde y elaborados cócteles cuando cae la noche y el ambiente se transforma. Música, en directo a veces, lámparas sobre los veladores que proyectan una luz íntima y cálida proporcionan a la “noctambulidad” del Barbieri un sabor muy especial al que solo le falta el de los cigarrillos que ya no se pueden fumar pero que han dejado su impronta, la huella de la historia que el Barbieri sí tiene.

Cafetería Central Madrid

Hace poco más de 30 años, en plena movida madrileña, una clásica cristalería situada en la madrileña Plaza del Angel, en el barrio de las letras, transformaba su interior para convertirse en un café. Verano del año 1982, justo en pleno mes de agosto, cuando la ciudad estaba pendiente del mundial de fútbol que se estaba celebrando en España, un grupo de jóvenes más aficionados a la música que al deporte del balompié abría el Café Central en el que junto a cafés y licores se iba a servir música en vivo.

En el local, que no es muy grande, destaca un pequeño estrado que, a modo de altar, acoge un piano, atriles y unas cuantas sillas que a lo largo de sus treinta años han dado cobijo a cientos de grupos y algunos extraordinarios solistas que cada día han ido desgranando sus notas hasta componer una melodía que, a oídos dela Academia de Música hizo al Central ser, en 2005, merecedor del Premio Difusión de Música.

La especialidad del local es el jazz y figuras como Tete Montoliu, Randy Weston, Lou Bennet o Pedro Iturralde lo han acreditado, pero el Central, en el que la única e inevitable condición es la calidad, ha estado abierto a todas las combinaciones posibles en las que destaca Javier Krahe, Martirio o María del Mar Bonet.

Café de Oriente

Debe su nombre a la plaza donde se ubica. Se inauguró en 1983 en los bajos de un edificio del siglo XIX que había sido construido sobre los restos de un convento, el de San Gil, del siglo XVII. Los atractivos turísticos de la zona, el Palacio Real, el Teatro Real, la Iglesia de las Descalzas hacen del de Oriente un foco de atracción para los visitantes de Madrid que recalan en sus mesas para tomar un respiro antes de continuar su periplo turístico. No obstante, el de Oriente, donde se siguen celebrando tertulias, es considerado como uno de los cafés literarios de Madrid. La mesa 9 tiene una consideración especial en el local porque en ella, durante años, se sentaba a desayunar Enrique Tierno Galván y, hasta hace solo unos meses, Antonio Mingote la ocupaba con frecuencia.

Un café en la ciudad de Madrid

La ciudad de Madrid es una de las capitales europeas que lo tiene todo, cuenta con una gran cantidad de atractivos que logran captar visitantes de todas partes del mundo.

Una de las opciones para pasar un buen rato en Madrid es detenerse a tomar un café y comer algo durante la tarde.

Actualmente existen una gran cantidad de cafeterías, chocolaterías así como también las cafeterías de los hoteles para poder detenerse a compartir un buen café. Se encuentran además con un estilo muy clásico manteniendo la misma decoración que en sus comienzos lo que hace que la parada en cada uno de estos lugares tenga un toque diferente.

Generalmente se puede optar por una gran variedad de tipos de café que son importados de todas partes del mundo. El té es también una bebida muy consumida en las tardes generalmente acompañado de algo dulce.

En invierno es muy común ver los lugares de este estilo colmados de gente debido a los ciudadanos de Madrid tienen la costumbre de hacer una parada y tomarse el tiempo para poder conversar o merendar en horas de la tarde.

En verano las terrazas con las que se colman durante las tardes, el clima agradable y las buenas temperaturas hacen que se pueda pasar una tarde verdaderamente genial viendo paisajes espectaculares. Estas terrazas que cuentan con todos los servicios de un bar con un destino muy interesante para disfrutar de la buena cafetería y la gran gastronomía de Madrid.

Vailima – Salón de Té

Vailima, se proponen crear un espacio en Madrid donde se pueda encontrar té de la mejor calidad a través de una cuidada selección de los más sobresalientes jardines de té de todo el mundo, junto a una cuidada y escogida gama de complementos. Pero tras la gran aceptación y convirtiéndose en una referencia en todo tipo de infusiones por su calidad, amplían la oferta con un salón de té, donde disfrutar de productos Vailimia dentro y fuera de sus hogares, para todos aquellos amantes de esta bebida milenaria deseosos de disfrutar de una buena taza de té acompañada de la mejor repostería francesa elaborada diariamente.

Hace unos meses se trasladan con su nuevo local a una de las zonas más icónicas y emblemáticas de Madrid, la Puerta de Alcalá. Este nuevo establecimiento conserva la esencia original de Vailima, siendo más amplio y espacioso, permite satisfacer la demanda de los clientes de ofrecer desayunos, comidas, meriendas y copas durante los siete días de la semana, así como eventos de carácter empresarial y personal tanto en el salón de té como en el salón privado.

Un auténtico lugar donde comer en madrid y poder disfrutar de la famosa “hora del té” en buena compañía con las selecciones más interesantes de las influencias internacionales de todo este fascinante y delicioso mundo.

Cafetería Murillo

La mejor combinación entre lo antiguo y lo moderno crea el tradicional Murillo Café, meeting point para cualquier hora del día.

Un café tradicional, que nace en 1927, y se convierte en la cafetería más trendy. Las protagonistas de este exitoso resultado, son dos venezolanas, Eliza Arcaya y Johanna Von Müller-Klingspor, con trayectoria profesional en el mundo de la gastronomía, como Eatdelux Catering. Su cocina bistró mediterránea de primera calidad y tan original, le diferencia en cada plato. Como un simple pincho de tortilla de patatas, lo acompañan con barrita de pan recién horneada con mantequilla, además de palitos y tomate natural triturado. La limonada es la bebida natural de la casa, tan deliciosa para experimentar, y como infusión el té moruno. Sin olvidar cualquiera de sus tartas, hechas cada día, como la de zanahoria. En general una carta hecha para todos los gustos.

Murillo, es todo arte, desde su nombre, elegido en honor al pintor español Bartolomé Esteban Murillo, a su ubicación detrás del Museo del Prado, consiguen que sea una parada indiscutible para la curiosidad de cualquier paseante. Además del atractivo diseño conseguido, te puede transportar a una de las increíbles cafeterías de Nueva York, y su acogedor ambiente te invita a ir sólo, o en la perfecta compañía. El público es variado, internacional, pero todos en general con gran estilo. Puedes coincidir con personajes del mundo del arte y de la moda, como Carolina Herrera y su marido el torero, Miguel Báez “El Litri”, directoras de revistas de moda, arquitectos, cantantes…

Murillo Café es un lugar bohemio – chic para enamorarse …

Matilda Café Cantina

Se trata de un espacio tan acogedor, que te invita a saborear todas sus opciones Gourmet con la sensación de estar como en el “salón de tu casa”. Los dos anfitriones son un italiano Luca Fumagalli, que aporta toda su tradición cultural y un español Fernando Orozco, con experiencia de más de 20 años en el mundo de la hostelería. Matilda es el lugar ideal para saborear sus platos de mediodía, como pollo de corral a la Liguria o su pasta al pesto. Además han hecho verdadero hincapié en toda la materia prima utilizada, siendo de mercado diario y de primera calidad: aceite de oliva virgen, huevos camperos y azúcar moreno. La decoración vintage, lo convierte en un café con mucho encanto y realmente único, para desayunar o merendar como si de una reunión de amigos en casa se tratase, degustando su repostería elaborada por ellos mismos, como el bizcocho de manzana y canela; bizcocho genovés y la deliciosa tarta de chocolate y peras.

Toda la oferta gastronómica la acompañan de eventos diversos, donde se puede asistir a presentaciones de libros, catas de vinos, fiestas privadas, exposiciones de fotografía y pintura, etc…

Un lujo poder disfrutar y saborear de la cantina con más personalidad en el destacado barrio de las letras, en muy buena compañía…

Aviso legal - Contacto - © 2021