Gastronomía de Madrid

Gastronomía de Madrid

Madrid cuenta con uno de los grandes reclamos turísticos, su gastronomía, con multitud de tabernas y restaurantes, diseminados por su antiguo casco histórico, donde podemos degustar una bebida acompañada con un aperitivo y deliciosas especialidades como el cocido madrileño, los callos a la madrileña, las patatas bravas, los calamares a la romana, la tortilla de patatas, los boquerones en vinagre, los caracoles, chocolate con churros y por supuesto el jamón ibérico acompañado de una fresca jarra de sangría.

Bocadillo de calamares

El bocadillo de calamares es el bocata más madrileño que hay. Además, en vísperas de las fiestas más célebres de la capital resulta un bocado delicioso.

Pero, ¿cuál es su origen? Lo cierto es que proviene de la época en la que a los residentes de la Villa y Corte de Madrid se les recomendaba no consumir carne durante los días festivos. Y de ahí fue donde surgió la idea de freír los calamares como una solución fácil y barata para comer los pescados que estaban al alcance de los bolsillos de los madrileños.

Por ello, y como buena amante de este rico tentempié, me he aventurado a prepararlo en casa pero recurriendo a su preparación más saludable a base de pan de chapata, rebozado light con harina ecológica, mayonesa, calamares cortados al estilo de Santander y aceite de oliva virgen extra:

Ingredientes:

  • Calamares (elegid la cantidad en función de los comensales que seáis y del tipo de pan).
  • Harina de ecológica de molina de piedra zamorano.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Pan recién hecho.
  • Mayonesa

Elaboración:

  • Limpiamos los calamares, les quitamos la piel, la pluma y todo el interior.
  • Una vez limpios, los cortamos y los secamos muy bien con papel de cocina.
  • A continuación, los rebozamos en la harina y freímos en abundante aceite caliente hasta que estén dorados.
  • Partimos el pan por la mitad, ponemos mayonesa (¡no os cortéis! Es uno de los secretos para conseguir que quede jugoso) y los calamares.
  • Y lo acompañamos de patatas fritas u horneadas al instante. Mmmm… Ahora solo toca disfrutarlo.

De tapas!

Ir de tapas es una costumbre culinaria local muy tradicional. Se trata de una variedad de “raciones” acompañados por una bebida, ya sea vino o cerveza. También se suele servir porciones en miniatura de paella, gazpacho y otros platos. Cuando uno va de tapas, se suele ir de bar en bar hasta altas horas de la noche, especialmente los fines de semana. Se dice que la palabra “tapa” proviene de la edad media, cuando en las tabernas se solía tapar la copa de vino con una lonja de pan y jamón para que no entrasen las moscas y polvo. Otros argumentan que la palabra “tapa” proviene de la acción de tapar el hambre.

En Madrid abundan los bares de tapas de todo estilo y precio. En la zona del Centro, Plaza Mayor y Puerta del Sol uno puede no solo saborear estos manjares sino también hacerlo en bares tradicionales con más de 100 años de historia. Aquí podrás probar la tradicional preparación de tapas, que se caracteriza por el mejor jamón ibérico, berenjenas al escabeche, quesos de primera calidad, rabas, sardinas y aceitunas. En las zonas aledañas a las plazas de toros, se encuentran los bares de tapas de estilo taurino. Ideal para ir después de una corrida.

Por la zona de Chueca también se puede ir de tapas de una manera más moderna y sofisticada. Aquí las preparaciones son una fusión de la receta tradicional con la moderna gastronomía. No dejes de probar los pinchos, que son como brochetas de distintas verduras, carnes o pescados. También hay bares especializados en tapas con productos de mar, un verdadero espectáculo para el paladar.

También os recomiendo que disfruten de tapear en los bares emblemáticos de Madrid. Uno de ellos es la Casa Lhardy. Fundada en 1839, aquí podrás saborear sofisticadas tapas elaboradas con productos de primera calidad. Se encuentra en el distrito del Centro en la calle carrera de San Jerónimo, 8. En el barrio de Las Letras, se encuentra La Taberna de Dolores, donde las cervezas de barril son un verdadero manjar.

¡Nada mejor que descubrir la urbe a través de sus sabores! No dudes en realizar este delicioso recorrido gastronómico por Madrid.

Doce meses de torrijas

De vino o leche, con almibar o sin el, con o sin salsita…las torrijas en sus distintas versiones (al fin y al cabo pan frito condimentado) son sin duda el postre estrella de la Semana Santa en Madrid, por más que se empeñen las pastelerías en llenar sus escaparates de coloridos y gigantescos huevos de chocolate.

La torrija, a la que se le adivina sin esfuerzo origen humilde, está documentada desde el siglo XV, curiosamente como remedio para que las parturientas se recuperaran. Desde comienzos del siglo XX se convierten en aderezo ineludible de los chatos de vino en las tabernas madrileñas. La Taberna de Antonio Sánchez, en la vecina Mesón de Paredes, es buen continuador de esta tradición.

En el barrio hay numerosas pastelerías y hornos de tradición que las elaboran magistralmente, como la Pastelería del Pozo (C/ El Pozo 8), obrador decimonónico que entre otras cosas ha alcanzado una merecida fama por sus torrijas, o la ineludible La Mallorquina en la Puerta del Sol.

Sabemos que con las torrijas pasa como con la tortilla de patatas y las croquetas: que como las que uno ha comido en casa ninguna, pero como quiera que las madres se vuelven remolonas pasadas estas fechas para las cosas de las torrijas os dejamos unas recomendaciones de sitios donde comerlas todo el año.

  • - Casa Marta (calle Santa Clara 10): sus actuales dueños recogieron el testigo de una casa de comidas de 1925 hace una veintena de años y cada día sirven de postre buenas torrijas de leche.
  • - La casa de las torrijas (calle de la Paz 4): todo en esta tasca centenaria huele a casticismo, desde el mobiliario hasta la clientela y el vino dulce para acompañar a su plato estrella
  • - Lhardy (Carrera de San Jerónimo 8): en los lustrosos salones de Lhardy no sólo se sirve su conocido caldo, también es posible acabar la comida todo el año con buenas torrijas.

Con estas recomendaciones ya no valen lamentaciones de fuera de temporada, en el barrio hay torrijas doce meses al año.

Gastronomía española

El Recinto Ferial de la Casa de Campo de Madrid no es sólo un centro de exposiciones y congresos de la gran ciudad, desde hace un tiempo un nuevo lugar para el ocio está en marcha en varios de sus pabellones. Además de los motivos de reunión propios del recinto, se sumó un nuevo espacio donde muchos expertos coinciden en señalar, que se ubican los mejores restaurantes de Madrid.

El Paseo de la Gastronomía de la Casa de Campo de Madrid es uno de los ejemplos más claros del aspecto cosmopolita y abierto de la ciudad reflejado en sus fogones y restaurantes especializados en la cocina regional.

Localizado a tan sólo cinco minutos del centro de Madrid ofrece cocina elaborada, una gran variedad de platos de la cocina mediterránea, platos típicos de Galicia, Asturias y del País Vasco.

Varios pabellones de la antigua Feria del Campo construidos en los años sesenta, fueron ingeniosamente reconvertidos en restaurantes manteniendo la arquitectura típica de algunas regiones españolas, en un entorno elegante, rodeado de jardines y zonas de entretenimientos para los más pequeños.

De esta manera al llegar al Paseo de la Gastronomía nos encontramos con una avenida culinaria que se extiende en el centro de una magnífica zona verde de Madrid, que nos permite disfrutar de una comida de lujo, desconectado del ruido de la ciudad, en algunos de sus restaurantes.

Los restaurantes

Podemos comenzar probando lo mejor de la cocina del País Vasco en “Currito” o en el Restaurante “Guipuzcoa” situados en el Pabellón Vizcaya; “A’Casiña” está en el Pabellón de Pontevedra y ofrece los mejores sabores gallegos; “Ondarreta” está en el Pabellón de Segovia; “El Palacio de la Misión” en el Pabellón de Cáceres; los mejores platos del Principado de Asturias se encuentran en “El Bosque Sagrado”; pescados, carnes y verduras frescas españolas integran las recetas de el “Colonial de Mónico”, “La Masia de José Luis” , el “Casa de Burgos de Araceli” o “La Pesquera”.

En tu próximo viaje a Madrid no dejes de hacer una visita al Paseo de la Gastronomía de la Casa de Campo de Madrid, en todos se saborean sorprendentes recetas preparada por varios de los mejores chef de la ciudad.

Una muy breve historia de la gastronomía española

A nadie le sorprende que gran parte del turismo que recibimos en España sea por nuestro gran clima, playas y gastronomía, y es que esta última es mundialmente conocida por ser sana, sabrosa y por tener como estandarte numerosos chefs que han sido, o incluso son, los mejores cocineros del mundo.

Y es que antes que hayamos podido encargar comida a domicilio ha sido necesaria una evolución histórica de la que debemos sentirnos orgullosos. Poco se sabe de lo que se comía antes de la llegada de los romanos. Lo que sí sabemos con certeza es que con la llegada de los romanos en el año 218 a. c., apareció la primera influencia gastronómica.

Tras la caída del Imperio romano, los habitantes de la península ya habían adoptado sus costumbres, que las habían mezclado con lo rústico y primitivo. La invasión árabe del año 711 introdujo a Hispania especias procedentes de Persia e India, junto con su cocina. Pero será el descubrimiento de América lo que revolucionará la gastronomía española. Gracias a la introducción de una gran variedad de productos como la patata, el tomate, el maíz, la alubia, la calabaza, el pimiento, el aguacate y el pavo, entre otros.

Desde el siglo XVIII y hasta la segunda mitad del siglo XX, entre guerras, hambrunas y cartillas de racionamiento, la mayoría de la población española no comía adecuadamente. Gracias a la mejora de la economía, estas diferencias se fueron acortando lentamente.

A partir del año 1970, además de la comida regional tradicional, emerge la alta cocina. En 1975 Juan Mari Arzak y su grupo de cocineros decidiría hacer una cocina innovadora y de vanguardia inspirándose en las recetas típicas del País Vasco. 15 años más tarde, la cocina catalana pasó por un proceso similar por la mano de Ferran Adriá, quien protagonizó este movimiento renovador.

Es por ello que si visitas Madrid debes aprovechar que esta ciudad sea un nexo de unión increíble de todas las gastronomías de sus territorios, y dentro de las posibilidades, pruebes todo tipo de platos y tendencias.

Gastrofestival Madrid

Gastrofestival es la cita anual que convierte Madrid en la capital mundial de la gastronomía durante dos semanas.

Desde el 19 de enero hasta el 3 de febrero Gastrofestival Madrid, que este año celebra su cuarta edición, se convertirá en una fiesta para los sentidos, la mejor manera para acercarse a la gastronomía y a sus conexiones con las diferentes disciplinas artísticas como el arte, el cine y la moda.

Durante dos semanas, coincidiendo con la cumbre Madrid Fusión, más de 300 establecimientos, entre ellos museos y restaurantes albergarán este evento pensado para satisfacer los cinco sentidos y para dar a conocer una de las atracciones más importantes de Madrid, la gastronomía.

Restaurantes, bares de Cocktaíls, escuelas de cocina, tiendas-gourmet, tiendas de moda, galerías de arte, y museos formarán parte de un programa que se compone de seis categorías: Experiencias sensoriales, Gastrocultura, Madrid Gastronómico, Gastrofashion, Gastrosalud y Enocultura, que ofrecen propuestas y actividades de todo tipo.

Entre los museos que participan en el Gastrofestival Madrid está el Museo Thyssen, el Museo del Romanticismo, el Museo Lázaro Galdiano y, por primera vez, se suma también el Museo del Prado, a través de la ruta didáctica Banquetes Artísticos, un tour a través de algunas obras que reflejan la importancia de la comida en el mundo del arte. Las visitas se realizan los miércoles a las 11.00h y los jueves a las 17.00h desde el 8 hasta el 31 de enero.

Entre los eventos que os aconsejamos están Cena con las estrellas y Degusta Tapas.

Cena con las estrellas es la oportunidad única de comer los fabulosos platos de grandes chefs internacionales, premiados con estrellas Michelin.

Con Degusta Tapas en vez será posible hacer una degustación de deliciosas tapas acompañadas de botellines de Mahou, al precio de 3 euros.

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