Historia de Madrid

Historia de Madrid

Según los estudios arqueológicos se cree que los humanos han vivido en Madrid desde hace más de 100.000 años. Sin embargo, los libros de historia afirman que fue en el s. IX cuando comenzó a conocerse Madrid. El cordobés Emir Abderramán II construyó una fortaleza en la ciudad para defender a los lugareños de los ataques que venían de Castilla y León. Cuando Alfonso VI conquistó Madrid en 1085 la ciudad estaba eclipsada por el esplendor de su vecina, Toledo. Alrededor de 1500, cuando Carlos V se aprovechó de la oscuridad de la ciudad, garantizó a Madrid el derecho de emplear la corona real en el sello de la ciudad. Sin embargo, fue en 1561 cuando, por decreto del rey Felipe II, Madrid se convirtió en la capital de España. La decisión se basaba en dos factores principales:

  1- Madrid se encuentra en el centro de la Península Ibérica.

  2- Madrid estaba desposeída de los centros sin poder real.

En esta época la ciudad creció con rapidez y fue la sede del gobierno. Sin embargo las carreteras y los ríos no se desarrollaron para llegar a otras zonas de España. Debido a su aislamiento, Madrid se centró, sobre todo, en la corte y la corona.

Los dirigentes de la casa Hapsburgo se encargaron de desarrollar los numerosos monumentos históricos de Madrid como iglesias, plazas y monumentos.

A comienzos del s. XVII, el último rey de Hapsburgo murió sin descendencia. Fue entonces cuando la Familia Real borbona llegó al trono en Madrid.

Cuando Napoleón ofreció el trono español a su hermano José Bonaparte a comienzos de 1800, Madrid comenzó a progresar. Aunque puede considerarse un dirigente de mente abierta, la gente se le opuso en 1808.

Tras el levantamiento estallaron las Guerras de la Península. Después los Borbones continuaron en su trono. Sin embargo Madrid se encuentra ahora gobernada con una influencia parlamentaria.

En 1900 Madrid dejó de estar aislada, ya que el ferrocarril se ha desarrollado para conectar la ciudad con otras zonas de España. Se modernizaron algunas partes de la ciudad y se ensancharon las pequeñas calles.

Madrid continuó su camino hacia la modernidad. Sin embargo, en 1930, cuando comenzó la Guerra Civil, las batallas arrasaron el centro de la ciudad durante la guerra. Las calles de Madrid se convirtieron en un campo de batalla. La ciudad fue atacada por las fuerzas nacionalistas lideradas por el General Franco.

La guerra duró de 1936-1939. Cuando acabó la Guerra Civil, se acabaron proyectos incompletos como la Gran Via. Se construyeron edificios modernos como un bloque de apartamentos de siete plantas, las oficinas y los grandes almacenes. Un gran flujo de inmigrantes de todas las partes de España aumentó la población de la ciudad.

Alrededor de los 1960 la economía comenzó a crecer y los edificios dañaron los lugares históricos como el Paseo de la Castellana se derrumbó, lo que dio lugar a edificios modernos.

En 1975 cuando acabó la dictadura, la Gran Vía, que fue en su día una calle elegante, se convirtió en un área comercial llena de teatros y tiendas. El Paseo de la Castellana, que en su época fue el hogar de los más pudientes, se convirtió en el centro de las embajadas y de los bancos.

Cuando la democracia volvió a España, el metro de Madrid se extendió, se restauraron numerosos edificios históricos y se construyeron edificios modernos y atracciones. Aunuqe ya no como imperio, Madrid continúa siendo una de las ciudades de las que Europa se siente orgullosa.

Así mismo es el principal destino de extranjeros para aprender español, por lo que la ciudad hoy en día es considerada una de las capitales de Europa y el mundo. Es un lugar muy amigable al turista ya que hoy en día muchos madrileños se preocupan por aprender otro idioma, por lo tanto en hostelería puedes encontrar una ciudad que se adapta a las necesidades de los turistas.

La muralla medieval de Madrid

Durante la Edad Media, las ciudades fortificadas y las altísimas murallas defensivas eran el paisaje predominante en los asentamientos humanos. Madrid no se mantuvo ajena a estos tiempos, y durante el siglo IX se construyó en la ciudad la primera de dos murallas que la protegieron de los enemigos.

En el año 850, durante el emirato de Muhammad I, se edificó así llamada Muralla Musulmana, un recinto fortificado que terminó de construirse en 866, momento de la fundación de la ciudad.

En el siglo X la muralla fue reforzada por el califa de Córdoba, Abd al Rahmman III. Esta reestructuración se hizo en vistas de las incursiones militares llevadas a cabo por hombres cristianos. Las murallas alcanzaron las cuatro hectáreas de perímetro, con accesos a través de tres puertas: la Puerta de la Vega, la Puerta de Santa María y la Puerta de la Sagra.

Pero la situación se invirtió en el siglo XI. En el año 1085, tras la conquista de Toledo por el rey de Castilla y León, Alfonso VI, muchas ciudades capitularon, entre ellas Madrid.

La actual capital española mantuvo su carácter de fortaleza y fue así que, en el siglo XII, se construyó una muralla nueva, heredera de la estructura y a existente que databa de los años de dominación árabe.

Así nació la Muralla Cristiana, con una superficie interior de 33 hectáreas, y cuatro puertas de entrada: la Puerta de Guadalajara, la Puerta de Balnadú, la Puerta de Moros, y la Puerta Cerrada.

Hoy en día, pueden apreciarse los restos de esta antigua historia madrileña. Pese a los daños sufridos durante los siglos XIV y XV, y las demoliciones llevadas a cabo en el XVI, es posible todavía disfrutar de algunos vestigios, como los fragmentos de la Muralla Árabe en el Parque de Mohammed I y los restos de la Muralla Cristiana en algunas calles de la ciudad: la calle de los Mancebos, la del Almendro, Cava Baja, Mesón de Paños y Escalinata, entre otras.

La Plaza de Ramales en Madrid

Cuando uno pasea por la Plaza de Ramales en Madrid, cerca de la Plaza de Oriente y el Palacio Real, conociendo un poco de la historia de esta ciudad, intenta imaginar cómo sería este lugar con aquella vieja Iglesia de San Juan que José Bonaparte, el hermanito de Napoléon que nos impusieron en 1808 como rey de España, demolió para crear una plaza nueva, precisamente esta de Ramales que antes se llamaba Plaza de San Juan.

Claro, después de la destrucción de aquella iglesia que daba nombre a la plaza, ya no tenía mucho sentido llamarla como tal, ¿no?.

Además de por Pepe Botella, al hermano de Napoléon se le conocía precisamente por el apelativo de Rey Plazuelas, por esa afición a tirar iglesias para hacer plazas con mayor espacio. ¿No podía tener una afición menos dantesca?. Una iglesia que según parece había sido ya construida en la época de los romanos, y que había acogido hasta el siglo XVII el bautizo de varios miembros de la Casa Real española.

Lo más triste del caso es que en esta iglesia estaban enterrados desde 1660 los restos del pintor Velázquez, con lo que su demolición trajo consigo la desaparición de aquellos restos. Como curiosidad también fueron aquí enterrados los enanos de la corte de Felipe IV. Para guardar el recuerdo al menos de aquella iglesia, una columna se levanta en el lugar en el que se encontraba.

Además de conocer la historia tan curiosa y frustrante de este rincón de Madrid, uno de los atractivos de esta plaza es el hecho de poder pasear por ella con tranquilidad, algo que en Madrid se agradece bastante en ciertos momentos del día. Fijaros en la placa que indica el nombre de la plaza, en donde aparece una imagen de Velázquez. Y es que en algún lugar del subsuelo nos imaginamos que andará su alma…

Hoy en día la Plaza de Ramales se ha convertido en un buen lugar para tomar algo. Muy tranquilo, los locales de la plaza suelen sacar con el buen tiempo sus sillas y mesas a la calle. Así disfrutamos de esta vieja zona de Madrid, una de las plazas que, si bien a simple vista parece de lo más normal, guarda una historia que, como acabamos de ver, merece ser contada.

Historia del Metro de Madrid

Hace unos días el Metro de Madrid celebró su 90 aniversario, casi una década transportando viajeros por el subsuelo de la capital, salvando el tráfico y las inclemencias del tiempo. Por esta razón, se ha realizado una exposición que recoge la evolución de este magnífico medio de transporte. En un primer lugar, la muestra ha estado ubicada en la estación de Nuevos Ministerios, pero ahora se podrá visitar en la sala Expometro en el Retiro de Madrid, hasta el 9 de noviembre.

La exposición recoge documentos y fotografías antiguas, como las escrituras de fundación de la compañía y fotos del día de la inauguración por Alfonso XIII el 17 de octubre de 1919. Además hay material que recoge la evolución de la compañía, uniformes utilizados por los trabajadores del Metropolitano, una colección de billetes con sus tarifas, insignias distintivas del personal de Metro, planos antiguos, placas, semáforos y timbres. También hay un espacio especial reservado a las primeras máquinas expendedoras.

Cuando se inauguró el Metro de Madrid, los madrileños utilizaban el tranvía en sus desplazamientos, hasta qu se creó la línea 1 o como se llamaba entonces la línea Norte-Sur que partía de Cuatro Caminos y recorría 4 kilómetros, en un tiempo de 10 minutos.

De hecho todavía queda intacta una estación de esas ocho primigenias, la estación de Chamberí, que fue diseñada por el arquitecto Antonio Palacio. A día de hoy, la estación ha sido rehabilitada y se puede visitar, y de este modo descubrir cómo era el Metro cuando nació. Su diseño a base de cerámicas de color blanco y azul, y los magníficos carteles publicitarios de la época.

Hay que señalar que, como en tantas ciudades, el Metro sirvió de refugio a los ciudadanos durante los bombardeos aéreos. Así que la visita a esta estación es un viaje a la historia. Una pista, si coges la línea 1 y estás atento, puedes ver como el tren todavía pasa por la estación, aunque no para, porque no se pudo ampliar en su día.

Hoy en día transporta más de 2,5 millones de viajeros al día y conecta 12 municipios de la región, y es una valiosísima ayuda para quienes, hospedados en los hoteles en Madrid, ansían conocer cada rincón de la ciudad. Cuenta con 294 estaciones y 284 kilómetros de red. Estas cifras lo convierten en la tercera red más grande del mundo y el primer metro en número de kilómetros de túnel.

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