Monasterio de El Paular

Monasterio de El Paular

Escapada por El Paular

En esta ocasión os recomendamos un recorrido por la zona de El Paular. Para los que no conozcáis este zona, se encuentra situada a los pies del Pico de Peñalara, en la localidad de Rascafría. Para llegar hay varias opciones, bien por el Puerto de Navacerrada, ya sea por la Ctra. de la Coruña o por la de Colmenar, o por la Ctra. de Burgos hasta Lozoyuela donde se coge en Lozoyuela el desvío a Rascafría.

El lugar más emblemático de El Paular es el propio Monasterio que le da nombre. Proviene de 1390, cuando se empezó a construir, siendo la primera cartuja del Reino de Castilla, y es un joya de innegable valor, con distintos estilos como el gótico (claustros, refectorio, atrio y retablo) y el barroco (especialmente el transparente, que acoge el sagrario), con cantidad de elementos que hacen que valga la pena acercarse a alguna de las visitas guiadas que ofrecen a través de los lugares más emblemáticos del Monasterio de el Paular.

Junto al Paular existen otros lugares como son Las Presillas, piscinas naturales en el río Lozoya (especialmente atractivas en verano), la Finca de Los Batanes, el Centro de Información y el Arboreto Giner de los Ríos, sin olvidarnos de la localidad de Rascafría, que cuenta con todo tipo de servicios, incluyendo una amplia oferta gastronómica con restaurantes de diversos tipos, además de un gran número de alojamientos rurales y hoteles.

Monasterio de El Paular, historia y sosiego en la Sierra

El Real Monasterio de Nuestra Señora Santa María de El Paular es una joya arquitectónica e histórica situada en la Sierra Norte de Madrid. La carretera que une Rascafría y el Puerto de Cotos tiene un observador excepcional en el kilómetro 26,5. En este punto, a los pies de las cumbres más altas de la Sierra de Guadarrama y en pleno Valle del Lozoya, se levanta desde hace más de seis siglos, el majestuoso Monasterio.

Fue en 1390 cuando –días antes de morir en un accidente– Juan I de Castilla lo mandó construir por orden de su padre, Enrique II –del que documentos históricos dicen que tenía remordimientos por el incendio de un monasterio francés durante una guerra–. Cincuenta años después, en 1440, finalizaron las obras de la primera Cartuja del Reino de Castilla y León. La antigüedad histórica del Monasterio de El Paular y las reformas que se fueron desarrollando siglos después han provocado que El Paular presente rasgos de diferentes estilos arquitectónicos. Son góticos los claustros viejo y nuevo, el refectorio, el atrio de la Iglesia y el retablo del altar mayor. El barroco dejó su huella en el Transparente –que acoge el Sagrario– donde se observan mármoles de diferentes tipos, columnas salomónicas –con el fuste contorneado en espiral–, estípites–pilastras en forma de pirámide truncada, con la base menor hacia abajo– y esculturas. A todas estas maravillas del Monasterio se suman la biblioteca, la huerta, los patios, fuentes, estanques y jardines –con cipreses, abetos, nogales, cedros y arbustos–.

El Paular fue centro de la vida económica y política del Valle hasta la Desa-mortización de 1835, que supuso el abandono de la Cartuja hasta principios del siglo XX, cuando políticos e intelectuales lo recuperaron como lugar de reuniones, de descanso e inspiración. Unos años antes, en 1876, un decreto había declarado monumento histórico-artístico nacional a El Paular. En 1954, a través de otro decreto, el Monasterio se cede –en usufructo– a la Orden de los Benedictinos, excepto el Pabellón de Caza y el Palacete de Enrique III, que se convierten en uno de los hoteles más encantadores de España.

El Hotel Santa María de El Paular forma parte del Monasterio y, por tanto, conserva toda la riqueza histórica, arquitectónica y artística de éste. El pasado se conjuga con el confort actual y con la calidez en el trato, propio de los establecimientos miembros de la Asociación Madrid Rural. En sus 56 habitaciones –39 dobles, 12 individuales y cinco suites– el huésped encuentra mobiliarios de la época, de estilo castellano y, también, exquisitos detalles que convierten la estancia en una auténtica maravilla. Para los amantes de la buena mesa, el hotel cuenta con el restaurante Dom Lope –de cocina regional y mediterránea– y con el Mesón Trastamara, para degustar asados en horno de leña. Además, se organizan periódicamente jornadas y festivales gastronómicos. El Hotel Santa María de El Paular completa su oferta con dos bares, cuatro salones con capacidad de hasta 180 personas, piscina climatizada (sólo en verano), pista de tenis, jardines privados y facilidades para realizar actividades deportivas. Un hotel único –avalado por Sheraton y Madrid Rural– donde encontrar el descanso y sosiego, con todas las comodidades, en un marco inmejorable.

En las proximidades se encuentran otros lugares de gran interés: el Parque Natural de Peñalara, Rascafría, el Área Recreativa de Las Presillas y el Puente del Perdón –frente a El Paular y construido alrededor del siglo XV sobre el Lozoya– que lleva este nombre porque los reos podían apelar su sentencia por última vez y ver conmutada su condena si el tribunal lo consideraba de Justicia.

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