Plaza de Cibeles

Plaza de Cibeles

Esta plaza posee el nombre “Cibeles” por la fuente homónima que rinde honor a la diosa griega Cibeles, quien fue esposa de titán Crono y madre de Atis.

Detrás de la Plaza de Cibeles se encuentra ubicado el Palacio de Comunicaciones que fue construido en el año 1917, actualmente funciona como sede del Ayuntamiento de Madrid. El mismo es considerado el mayor exponente del recinto, al disponerse curvadamente sobre la esquina suroriental. Tiene 60 metros de altura y brinda un aire sumamente institucional a la Plaza de Cibeles.

Ubicar la Plaza de Cibeles no requiere de mucho conocimiento, ya que es extremadamente llamativa, sin embargo, los viajeros pueden adquirir la guía de Madrid, en donde tendrán toda la información que necesiten. De todos modos le indicamos que la Plaza de Cibeles está situada en la intersección de la calle de Alcalá, con el paseo de Recoletos y el paseo del Prado.

Lo más característico de la Plaza de Cibeles, sin lugar a dudas, es la celebre fuente de Cibeles, la cual fue esculpida en 1782, y su diseño lo realizó Ventura Rodríguez, renombrado representante artístico.

Además, en cada una de las esquinas se encuentran construcciones emblemáticas, que datan de los siglos XVIII y XX. El Palacio de Buenavista, es el mas antiguo de todos, fue edificado en el año 1777.

Su forma es básicamente circular, se asemeja a una rotonda de gran tamaño.

El Banco de España se encuentra al sureste, edificio que tiene una antigüedad de 118 años. Se trata de una construcción que fue llevada a cabo por Eduardo Adaro y Severiano Sainz de la Lastra, además participaron en las obras Aníbal Álvarez Bouquel, Alejandro Herrero y Bernardo Asins, entre otros. Este último fue el autor de las puertas de hierro.

En cuanto al Palacio de Linares, data del año 1900, su fachada se destaca fundamentalmente por su chaflán cilíndrico y por los bajorrelieves de los frontones de las ventanas y frisos. Su denominación corresponde a Mateo Murga Michelena, marqués de Linares, quien decidió su creación. En su interior se puede observar una decoración basada en una exquisita combinación de estilos muy diferentes, como neogótico y el neobarroco. El extranjero que visita este lugar no podrá evitar quedar perplejo al ver el vestíbulo ovalado y la escalera de doble derrame, dos de los elementos más significativos.

Viajar a Madrid, implica necesariamente conocer la Plaza de Cibeles, lo que despertará una multiplicidad de sensaciones, entre ellas, la admiración, el placer y la nostalgia.

Palacio de Cibeles, subir a la terraza mirador

¿Quién no ha oído alguna vez hablar de la Plaza de Cibeles? Posiblemente sea uno de los rincones más emblemáticos de la capital madrileña, también uno de los más conocidos de España. En torno a la fuente de la diosa y al intenso tráfico se disponen varios edificios que marcan su fisonomía particular.

Uno de ellos es el Palacio de Cibeles, denominado así desde el año 2011 ya que anteriormente era conocido como el Palacio de Comunicaciones. Inaugurado oficialmente en 1919, se comenzó a construir en 1907, hoy alberga un nuevo centro de exposiciones, además de una terraza-mirador, nuestra protagonista de hoy.

Esta terraza-mirador la encontramos en la planta 8 del edificio. Para situarnos exteriormente corresponde con la célebre torre, fácilmente perceptible desde Cibeles. Allí, a 70 metros de altura, tenemos una de las mejores vistas panorámicas de la Plaza de Cibeles y de Madrid. Una más ya que la ciudad cuenta con excelentes miradores.

Las subidas a este mirador se efectúan en grupos de 50 personas, con un espacio de 15 minutos. Nosotros cuando estuvimos allí había una pequeña cola para tomar la entrada (que es gratuita, y se recoge en la primera planta del edificio). También es recomendable ir bien temprano por la mañana o por la tarde, ya que a las horas punta suele haber bastante gente para subir.

Cuando sea nuestra hora de subir hay que dirigirse en ascensor hasta la planta 6E, para luego ir subiendo los 88 escalones de la escalera que dan acceso a la terraza mirador (también hay un ascensor para las personas con discapacidad)

Arriba la visita suele durar el tiempo que tú quieras hasta que, a los 15 minutos, viene el siguiente grupo (lógicamente hay que desalojar el mirador antes).

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