Sierra de Madrid

Sierra de Madrid

La Sierra norte de Madrid

La Sierra de Guadarrama es un conjunto de montañas con siluetas redondeadas. La Sierra norte de Madrid brinda una gran cantidad de posibilidades para practicar cualquier deporte de montaña, pasando por el senderismo hasta el paracaidismo. Está ubicada a 60 kilómetros de Madrid, y posee varios caminos para llegar. La Sierra norte ha sido el lugar donde se formaron famosos esquiadores, alpinistas, escaladores, alpinistas y ciclistas, provenientes de Madrid y Segovia.

Parque natural de Peñalara

El Parque Natural de Peñalara es un lugar natural de 768 hectáreas, es un espacio natural protegido de 768 hectáreas, en este lugar protegido se encuentra el pico más alto de Peñalara, junto a tres pequeños circos, dos morrenas y una variedad de lagunas de distintos tamaños, todo de origen glaciar. Fue declarado Parque Natural el 15 de junio de 1990 por el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

La vegetación está formada por arbustos de alta montaña, pastizales y bosques de pino silvestre en sus zonas bajas, en las partes altas hay praderas de alpinos y roquedales.

Algunos de los animales que habitan el lugar son: el buitre negro, el águila imperial, pequeños mamíferos y anfibios en las lagunas. En cuanto al clima, en el invierno se producen temperaturas frías, con abundantes precipitaciones y nevadas. En verano hay un ambiente tibio.

Formas de llegar

Para viajar al Parque en automóvil debes acceder por la carretera M-601 que comienza en Collado Villalba con dirección al puerto de Navacerrada. Desde ese puerto se debe tomar la carretera M-604 con dirección a Rascafría, pasados unos 5 kilómetros de conducción por esta vía, llegarás al parking del puerto de Cotos, que es el centro turístico del parque natural.

Si deseas viajar en tren, debes abordar la línea C-8b desde Cercanías Madrid. Debes hacer un trasbordo en la estación de Cercedilla para tomar la línea C-9, donde su última parada es el puerto de Cotos.

El Castillo de Pedraza

El Castillo de Pedraza es un gran castillo de los Velasco. Se trata de una fortaleza medieval que se levanta sobre una colina. Su construcción data de los siglos XIV y XVI. A finales del siglo XX fue restaurado para preservar su estructura de manera óptima. Destacan sus paredes medievales, las que protegen al pueblo de Pedraza. Aquí vivió y tuvo su estudio el pintor Ignacio Zuloaga.

Monasterio de Santa María de El Paular

El Monasterio de Santa María de El Paular se encuentra en el centro del valle del Lozoya, el municipio de Rascafría. Es un edificio religioso construído hacia fines del siglo XIV. El rey Enrique III envió a construirlo. En 1876 fue declarado de la iglesia y los retablos. El lugar que rodea al monasterio posee montañas y un Monumento Nacional. Este edificio destaca por sus claustros, el atrioago, lo que le entrega más belleza. Durante 450 años fue un monasterio cartujo, y desde el año 1954 hasta la actualidad, es una abadía benedictina.

La leyenda de la dama de la cruz verde

La dama de la cruz verde es una de las leyendas que se cuentan en la Sierra de Madrid. Muchas veces se ha visto a una joven en la autoestopista que, luego de recogerla y estando en el interior del coche, al acercarse a una curva, comienza a gritar que se debe tener mucho cuidado, porque ahí ella murió. Luego de estas palabras, la chica desaparece y no se vuelve a ver. Esta leyenda también es llamada Autopista Fantasma o la Chica de la Curva. También ha sido vista en el Puerto de Galapar.

Ruta por los cinco embalses de la Sierra Norte de Madrid

Y esta semana os proponemos un impresionante recorrido en coche para conocer los cinco embalses ubicados en la Sierra de Madrid y que son la principal fuente de abastecimiento de agua de la capital. Además, con las nieves caídas en los últimos días se encuentran rebosantes y muestran un aspecto inmejorable. El recorrido permite además visitar los pueblos situados en los alrededores y estar en contacto con la naturaleza.

El itinerario comienza en la localidad de Lozoya donde hay unas espectaculares vistas del Embalse de Pinilla, inaugurado en 1967 y con una capacidad de 38 hectómetros cúbicos. Desde Lozoya nos dirigimos hasta Pinilla de Buitrago, pedanía de Gargantilla del Lozoya, donde podemos contemplar el Embalse de Riosequillo, que entró en servicio en 1958 y alberga hasta 50 hectómetros cúbicos de agua. Continuando camino nos encontramos con poblaciones típicamente serranas como San Mamés y Villavieja hasta llegar a Buitrago del Lozoya, donde las aguas del río Lozoya se recogen dando lugar al Embalse Puentes Viejas. Este embalse tiene capacidad de 53 hectómetros cúbicos y fue inaugurado en 1939.

A pocos kilómetros, entre Mangirón y El Berrueco se encuentra el Embalse de El Villar, que entró en servició en 1879 y su capacidad supera los 22 hectómetros cúbicos. Desde El Berrueco, se continúa la ruta rodeando el Embalse de El Atazar hasta llegar a la localidad que le da nombre. Uno de los momentos más inolvidables del recorrido se produce al acercarnos a El Atazar ya que para llegar a esta población hay que cruzar la impresionante presa de 134 metros de altura que ejerce de división entre las aguas y el vacío. El embalse de El Atazar fue inaugurado en 1972, puede almacenar 425 hectómetros cúbicos y es el más grande de la Comunidad de Madrid.

En El Atazar finaliza este recorrido por los embalses de la Sierra Norte. La vuelta a Madrid se puede hacer por El Berrueco y La Cabrera o bien por Patones y Torrelaguna.

Navegar en la Sierra de Madrid

Madrid, a pesar de no tener mar, cuenta con cientos de kilómetros de costa gracias a los embalses. En la Sierra Norte de Madrid se encuentran los de Pinilla, Riosequillo, Puentes Viejas, Villar y El Atazar. Estos cinco embalses se forman en el discurrir del río Lozoya y no está permitido el baño en ninguno de ellos ya que sus aguas son para el posterior consumo público. El río Lozoya, que discurre desde Peñalara hasta unirse al Jarama en Patones, es de gran importancia para el abastecimiento de Madrid ya que sólo de él se recoge, en los cinco embalses mencionados, más del 60% del agua que se almacena en todo Madrid. En Cervera de Buitrago, el Canal de Isabel II cuenta con un área náutica en aguas del embalse de El Atazar, siendo el único de la Sierra Norte donde se permite la práctica de actividades náuticas. Este embalse, el de mayor capacidad de todo Madrid, cuenta con más de 10 Km2 y es aquí donde la Sierra Norte muestra al viento sus velas. En el Área Náutica de Cervera de Buitrago se encuentra un Club Náutico, donde gran número de aficionados a los deportes acuáticos tiene su lugar de encuentro además del amarre de sus embarcaciones, principalmente cruceros y vela ligera. Además de este Club, allí se encuentran dos empresas, Nortesport y Kajuma, que ofrecen la oportunidad de descubrir este placer por el agua mediante experimentados cursos, de distintos niveles, tanto con la vela como con piraguas. En el mismo embalse, junto a la localidad de El Atazar, se encuentra el Área Náutica Juan Gil, que también cuenta con este tipo de actividades además de un restaurante y alojamiento.

Navegar en la Sierra de Madrid ofrece distintas alternativas. Con unas aguas más tranquilas que las del mar, se puede practicar vela con embarcaciones de Vela Ligera, las famosas 4,70 de las competiciones, donde se siente la fuerza del aire en un rápido discurrir sobre el agua; también se puede navegar en cruceros –de mayor envergadura y con pequeños camarotes–, que son idóneos para recorrer, con tranquilidad, cada uno de los recovecos que en el embalse de El Atazar dan lugar a su peculiar contorno; y, por supuesto, es posible la práctica del Windsurf, que en los fines de semana veraniegos atrae a cientos de personas. También tiene espacio la práctica del remo con piraguas (kayaks y canoas), que con nociones básicas permiten iniciarse en este emocionante mundo y que ofrecen oportunidades como las travesías nocturnas con luna llena.

Después de un largo día de emoción y disfrute con el agua, a menos de cuatro kilómetros de Cervera, en Robledillo de la Jara, se encuentra La Estancia de Robledillo, que ofrece una opción de alojamiento funcional, con todas las comodidades y atención propia de la Asociación. En un edificio de nueva construcción, siguiendo el estilo de la piedra y la madera, se ubican cuatro alojamientos pareados, con dos plantas cada uno, muy espaciosos y con un equipamiento completo. Formados por amplio salón, cocina y aseo, en la planta baja, y dos dormitorios y un baño completo en la alta, cuentan además con un gran aliciente para el verano: el patio individual, lugar idóneo para comidas, cenas y desayunos, sin olvidar, por supuesto, las comodidades propias para el invierno como son la calefacción y la chimenea. Rodeado de inmensos campos de jara y de la montaña, Robledillo es una localidad donde pese al calor del verano, sus tardes y noches son suavizadas por las corrientes de aire que fluyen por el embalse.

Como complemento a las actividades náuticas, descubrir la zona a pie es otra alternativa. Existe una pista, habitualmente practicable con turismos, que une Robledillo de la Jara con la localidad de El Atazar y que cuenta con su punto más bajo en un puentecillo que cruza sobre el Riato. Es éste un lugar ideal para descansar y disfrutar de un plácido paseo por la orilla de este arroyo que termina siendo parte del embalse de El Atazar. Dependiendo del nivel de agua del embalse, el recorrido y el paisaje cambian profundamente, pero en cualquier circunstancia es posible llegar al antiguo molino de Robledillo. Cubiertas o no por el agua, se encuentran las ruinas de lo que fue un molino de agua –bastante habitual en muchas localidades de la Sierra– del que quedan sólo las paredes y los huecos de ventanas y puertas. Hasta aquí o algo mas, si lo permite el agua, se recorre un tranquilo paseo por paisajes dispares donde se mezclan praderas, bosques y paredes de piedra, acompañados por la banda sonora del discurrir del agua del Riato, al encuentro del embalse.

Esquiar en la Sierra de Madrid

Esta semana, os invitamos a disfrutar de los deportes invernales en la Sierra de Guadarrama. Y qué mejor forma de hacerlo que en estas fechas festivas, aprovechando las nieves caídas la semana pasada.

A menos de una hora de la capital se encuentran tres estaciones en las que se puede practicar esquí y snowboard. Además, cuentan con escuela para los principiantes y ofrecen la posibilidad de alquilar el equipo necesario. Dos de las tres estaciones están en la ladera madrileña de la sierra y la tercera se encuentra en la vertiente segoviana.

Las estaciones de Madrid son Valdesquí y el Puerto de Navacerrada. Valdesquí, en Rascafría, cuenta con 27 pistas y 19 kilómetros esquiables. El Puerto de Navacerrada dispone de 16 pistas de todos los niveles y casi 11 kilómetros esquiables. La alternativa segoviana es la estación de La Pinilla, que posee 22 kilómetros esquiables gracias a sus 22 pistas.

Para los que no os atreváis con los esquís, las raquetas de nieve son una excelente alternativa. Muchas empresas de actividades ofrecen la posibilidad de hacer rutas guiadas con raquetas de nieve. Éstas permiten estar en contacto con la naturaleza y conocer, de otra forma, los rincones serranos más bonitos.

Además, todos los que os acerquéis hasta la Sierra también podéis disfrutar con sus pueblos, sus gentes y tradiciones. Por ejemplo, Rascafría, a pocos kilómetros de la estación de Valdesquí ofrece acogedores alojamientos rurales y cálidos restaurantes donde degustar la mejor cocina serrana.

Entre fogones y pucheros en la Sierra de Madrid

Hasta no hace mucho tiempo, disfrutar de una sofisticada y cuidada gastronomía en la Sierra de Madrid era tarea complicada. Aparte de los tradicionales bares que ofrecían comidas y algún que otro sencillo asador, la oferta existente entonces era muy discreta. La cocina más característica de la Sierra son los asados. Siguiendo los métodos tradicionales o sirviéndose de los nuevos sistemas que la técnica posibilita es posible degustar, a menos de una hora de la capital, exquisitos asados y carnes del ganado, que se puede contemplar en los prados, aderezados del sabor que les otorga el deleitarlos en un tradicional pajar rehabilitado junto a una gran chimenea. Esta estampa se puede vivir, por ejemplo, en el Corralón del Embalse, en Pinilla del Valle, un antiguo pajar que, tras su remodelación, sirve todo tipo de carnes y asados acompañados de unos exquisitos judiones de La Granja y otros entrantes propios de la cocina tradicional. Un lugar donde los fines de semana se hace necesario reservar dada su demanda. También, a pocos kilómetros, en El Paular, junto a Rascafría, el Hotel Santa María de El Paular ofrece en sus dos restaurantes la cocina regional y los asados envueltos en la paz y el sosiego de un monasterio del siglo XV, inmerso en el marco natural de la Sierra de Guadarrama. Allí mismo, en el propio Rascafría, entre la numerosa oferta gastronómica que esta localidad ofrece, Barondillo es un restaurante que cuenta con el largo saber de los Iruela y un lugar ideal para probar los productos que en esta tierra se pueden encontrar. Los berros y los perifollos junto con boletus, níscalos y perexicos, recogidos en los bosques del valle, hacen las delicias de los amantes de la cocina.

En los últimos años, la Sierra Norte se ha convertido en un filón de grandes cocineros que combinan perfectamente el uso de materias primas tradicionales con la vanguardia y un tremendo cuidado en la preparación de los platos, con gran dedicación en la combinación de sabores y una presentación espléndida. Uno de los exponentes de esta nueva cocina es David del Amo, cocinero de La Becada y artífice de los platos más galardonados en las distintas muestras y concursos gastronómicos celebrados en la comarca. En su restaurante de San Mamés cuesta decidirse entre los sugerentes platos para probar y es grato descubrir la mezcla de sabores inéditos, helados salados, foie sobre frutas caramelizadas y la caza que hace honor al nombre del restaurante, y, por supuesto, todo con una presentación exquisita. Cerca de allí, en Villavieja, dentro de un edificio que alberga en su interior dos arcos mudéjares del siglo XIII, la Hospedería El Arco ofrece en su coqueto restaurante la oportunidad de saborear la cocina que trae la marea del norte. Rape, salmonetes y bacalao al pilpil son algunas de sus especialidades, pero las carnes también tienen su sitio, que junto con unas frescas verduras y ensaladas y los dulces caseros consiguen una placentera experiencia al paladar a través de la cuidada cocina de Juanjo, su cocinero.

Continuando camino hacia Somosierra, es imprescindible desviarse a La Acebeda, localidad donde se encuentra un molino de agua que permaneció en uso hasta los años 70. Aprovechando semejante muestra de arquitectura rural, Carlos Villalba supo sacarle partido al lugar convirtiéndolo en un pequeño restaurante, El Molino de La Acebeda, donde a través de un suelo de cristal se puede ver cómo el agua aún rompe sobre el eje del molino generando una grata banda sonora que acompaña a la degustación de aves y piezas de caza que son combinadas con frambuesas o chocolate, al tiempo que se contemplan las obras que decoran el lugar a modo de galería de arte. No lejos de allí, y dejando a un lado el legendario Hayedo de Montejo, vale la pena legar al que quizás sea el pueblo más perdido de la Comunidad de Madrid: La Hiruela, formado por tradicionales viviendas de piedra y pizarra. Esta pequeña localidad acoge una de las joyas de la gastronomía de la Sierra: Ad Libitum. Sólo los fines de semana, y en un solo turno de comidas, este restaurante ocupa las dos plantas de una antigua casa de gruesos muros y que Marcelo, su cocinero y propietario, se encargó de restaurar y acondicionar. Recorriendo la costa cantábrica, cada semana ofrece, según el mercado, una delicada cocina casera con sabor a antiguo. Acompañando a sus imprescindibles pimientos rellenos –de obligada degustación– se puede disfrutar de platos como el solomillo de cerdo con ciruelas, el gallo con piñones, los calamares en su tinta y las carnes rojas.

De vuelta de esta más que apetecible excursión gastronómica, vale la pena recorrer los muchos rincones que se encuentran en la Sierra Norte y que envuelven en papel de regalo cualquiera de estas joyas gastronómicas. Bueno es recordar que en muchos de los casos, son establecimientos que, por la estacionalidad, sólo abren fines de semana y festivos –entre semana, para grupos de empresas y celebraciones–. Habitualmente, es necesario reservar para las comidas, siendo tranquilos y apacibles en las cenas.

Sierra del Rincón, el otoño más impresionante

La Sierra Norte de Madrid posee una gran riqueza natural. Si hay un lugar donde ésta destaca, y aún más en Otoño, es en la Sierra del Rincón, una de las subcomarcas serranas. La Sierra del Rincón, situada en la zona noreste de la Comunidad de Madrid, está formada por cinco municipios de tradición rural –Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón, Horcajuelo de la Sierra, La Hiruela y Puebla de la Sierra– donde se encuentran algunas de las especies más valiosas de la Región.

Entre la flora, destacan los pinos, robles, serbales, brezos, acebos, abedules, cerezos silvestres y hayas. Precisamente, las hayas constituyen un tesoro botánico pues el Hayedo de Montejo de la Sierra es uno de los más meridionales de Europa y único lugar de la Comunidad de Madrid donde se puede encontrar esta especie arbórea. La existencia de hayas en la Sierra Norte se debe al microclima propio de la Sierra del Rincón, que ha permitido conservar parte de la flora típica de otras latitudes y en el pasado con mayor presencia en esta comarca madrileña.

El Otoño es la época más espectacular para visitar el Hayedo de Montejo y otros lugares emblemáticos serranos. La caída de las hojas proporciona un espectáculo visual con gran variedad de colores rojizos, ocres y pardos que se suman a los tonos típicamente otoñales. El Hayedo –Sitio Natural de Interés Nacional–goza de especial protección desde 1974 y en sus 250 hectáreas alberga, principalmente, hayas (fagus sylvatica) y ejemplares de roble albar (quercus petraea). El Hayedo se puede visitar, pero es imprescindible solicitar cita previa en el Centro de Información de Montejo de la Sierra –Calle Real, 64, o en los teléfonos 91 869 70 58 y 91 869 72 17–.

En el propio hayedo, se puede recorrer alguna de las tres sendas guiadas, con diferentes dificultades, que discurren por el interior de este espacio natural: la Senda del Río, la de la Ladera, y la del Mirador.

Además del Hayedo de Montejo, la Sierra del Rincón ofrece lugares muy recomendables entre los que se encuentran el Arboreto de Prádena del Rincón, la Sierra de Puebla y el Robledal de La Hiruela. El Arboreto de Prádena permite contemplar las especies serranas predominantes, una muestra de las rocas más representativas de la Sierra y la Laguna del Salmoral –que tradicionalmente servía para regar huertas y campos– a la que se puede llegar recorriendo la Senda del Agua, que comienza en Prádena. La Sierra de Puebla destaca por su riqueza geológica, por las formaciones periglaciares y por cobijar un valle de importante valor natural que deleita los sentidos. Finalmente, y no por ello de menos importancia, el Robledal de La Hiruela muestra un conjunto de robles albar y melojo –de hasta 40 m. de altura y con más de 4 m. de perímetro en sus troncos– así como las carboneras donde, antiguamente, se hacía el carbón vegetal.

Llegar a La Hiruela merece una parada en Ad Libitum, un restaurante único situado en una antigua casa rehabilitada. La tradición, el paisaje y la gastronomía se juntan en este establecimiento. Un lugar con encanto donde disfrutar de la mejor cocina del norte de España, respetando la sencillez y el sabor casero y antiguo. La oferta culinaria del restaurante Ad Libitum varía semanalmente para ofrecer siempre los ingredientes más frescos y de más calidad del mercado. Alubias de Tolosa, patatas con calamares, lentejas con morcillo, pimientos rellenos, perdiz con chocolate, revueltos, carnes de buey, calamares en su tinta, gallo con piñones, ensalada de berberechos y solomillo de cerdo con ciruelas son algunos de los platos más apreciados por los comensales. A todo ello hay que añadir su carta de vinos, los exquisitos postres y el cálido trato dispensado que hacen sentir como en casa. El restaurante sólo abre los fines de semana y solamente en un turno de comida, por lo que es imprescindible la reserva previa.

300 kilómetros de sendas y 6 áreas recreativas en la Sierra de Guadarrama

El espacio madrileño del próximo Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama cuenta con 300 kilómetros de sendas y seis áreas recreativas. Una nueva oferta de ocio para conocer este bello paraje serrano cerca de la capital de España.

La Comunidad de Madrid considera que el futuro parque de Guadarrama puede llegar a ser el más visitado de toda la red por la proximidad que tiene con Madrid. El eje vertebrador de esta maravilla natural que recibirá la máxima protección será su red de sendas, unos 300 kilómetros, a los que seañaden otros 500 que comunican la zona de influencia con el interior del parque. En total, se pueden completar 74 itinerarios.

Además, los visitantes podrán disfrutar las seis áreas recreativas que existen y otras ocho en su zona periférica de protección. Asimismo, se atenderán a los visitantes en los centros de educación ambiental de Puente del Perdón (Rascafría), Valle de la Fuenfría (Cercedilla) y Manzanares el Real, y en una instalación ubicada en Cotos, la única situada en el interior del parque.

Este futuro parque quiere convertise en un icono del medio ambiente y de su protección. Además, será un lugar para pasear y disfrutar con parajes maravillosos en medio de la sierra madrileña. Se podrá compatibilizar la protección de esta sierra con el ocio de los visitantes.

Se espera que el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama se apruebe en el Congreso de los Diputados a principios de este verano y que tenga alrededor de 34.000 hectáreas de tamaño. Será un paso muy importante para su promoción a nivel nacional.

Se trata de un parque que se encuentra parte en Madrid y otra parte en Castilla-León (unas 12.00 hectáreas). Sin duda alguna, se trata del principal rincón verde y natural de la Comunidad de Madrid y recibe numerosas visitantes duranto todo el año, sobre todo, los fines de semana. Un lugar para disfrutar de la naturaleza en familia.

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