Que ver en Villavieja del Lozoya

Que ver en Villavieja del Lozoya

Villavieja del Lozoya, balcón histórico de la Sierra

Situada en las laderas de los montes Carpetanos, a una altitud de 1.066 m., en la entrada al Valle del Lozoya, en su margen izquierda, Villavieja se asienta sobre una elevación natural que le permite destacar sobre el entorno y le proporciona inmejorables vistas de esta zona serrana. Analizando el topónimo Villavieja se descubre que esta localidad no gozó de la consideración jurídica de villa ya que pertenecía a la jurisdicción de la Villa de Buitrago y al Señorío de los Duques del Infantado. Este nombre, que indicaría un «lugar viejo», antiguo, junto con su ubicación en un cerrete estratégico induce a pensar en la existencia aquí de una población anterior a la fundación de la mayoría de los pueblos de la Sierra Norte.

El número de vías pecuarias que atraviesan el municipio –cuatro cañadas y seis coladas– da idea de la importancia histórica que tuvo la ganadería lanar trashumante en esta parte del valle que, proveniente de Extremadura, buscaba los pastos de verano. La zona más alta del pueblo se denomina «El Cerrito», punto estratégico ideal para el emplazamiento de una fortificación o un edificio representativo, quizá una alhóndiga o la sede del poder local. En esta zona, durante la demolición de unos trabajos, se hallaron los restos de dos arcos mudéjares, fechables hacia el siglo XII-XIII, integrados en viviendas de época actual. Las excavaciones arqueológicas realizadas, junto con los estudios de estas estructuras remarcaron la importancia y antigüedad de los arcos. Esto indujo al Ayuntamiento de Villavieja del Lozoya, representado en ese momento por su alcaldesa María Teresa Domingo, a proteger los restos arqueológicos encontrados, enmarcándolos en un nuevo edificio que los protegiera y expusiera a la vez para deleite de la ciudadanía.

Así nació la Hospedería El Arco, asentada sobre el punto más elevado del pueblo, disfrutando de amplias vistas de su entorno. La Hospedería es muchas cosas a la vez. Es un lugar de descanso, parada y fonda para los que recorren los caminos y senderos buscando un mejor contacto con la Naturaleza. Es, en todo momento, la seguridad de ofrecer un servicio eficaz, discreto, acogedor, acceder a informaciones de interés para la organización de su ocio. Es la oportunidad de saborear una cocina que, con la marea del Norte, se inunda de lo más jugoso de aquellas aguas. En la carta de la Hospedería El Arco, las hortalizas tratadas con respeto, los pescados de cuerpo entero y los postres naturales –elaborados artesanalmente– trenzan variadas y sugestivas posibilidades de degustación que requieren ser honradas con el acompañamiento de vinos seleccionados con sentido común, economía y criterios de calidad.

La Hospedería El Arco es, también, el escondite de fin de semana, íntimo, cálido, en habitaciones abuhardilladas, decoradas con sencillez y buen gusto –maderas, hierro forjado, cerámica...–, con matices diferentes cada una. Es, además, albergue y exposición de un arco mudéjar restaurado cuya rehabilitación y conservación dan razón de ser al conjunto. Y este claro compromiso cultural propicia que la Hospedería se proponga también como espacio para actividades ligadas a las artes.

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